EL JUTE ES DE MUCHO ALIMENTO

En algunas veredas de la región tanto de clima frío como templado existía la costumbre de jutiar la papa, el maíz, las habas y el garbanzo. Para tal fin hacían pozos de tamaño apropiado a la cantidad de alimento que fueran a jutiar. Estos pozos se hacían en humedales o pantanos, o en terreno seco con una quebrada cerca para disponer de agua permanente. Esta antigua costumbre permanece en el resguardo U’wa. Cuenta la Señora Sixta de Valderrama, Guacamayas, enero 1 de 1998: “Nosotros vivíamos en Santa Ana que es tierra fría y en esa vereda la gente seguido jutiaba maíz, porque era de mucho alimento. Mi madre a veces jutiaba maíz en un hueco de un punto pantanoso de los que nunca se secan y allá metía en el fondo bútuga de maíz y los mejores maíces bien escogidos, de grano grueso y sano; los tapaba con bútuga y después ponía otra capa de maíz tapada también con bútuga. En la boca del pozo ponía piedras o palos para que los maíces siempre estuvieran dentro del pantano, mojados, así quedaba de mejor sabor; tocaba revisar el pozo todo los días, si le faltaba agua había que echarle suficiente para que los tapara.

Los maíces se dejaban entre el pozo hasta que quedaran blanditos como mazorca, no se podían sacar antes de tiempo porque ya después no se ablandaban; se sabía que daban punto por una nata que le salía al agua y entonces se sacaban y se lavaban muy bien y después se asaban, se les echaba sal y se comían con papa salada y guarapo; quedaba igual que la mazorca tiernita, pero de más alimento y también servía para darle a las personas y los niños chiquitos que tenían diarrea”. Guacamayas, Memoria, Tradiciones y Relatos de un Pueblo. Fotografía de Helen Martínez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 × 4 =